sábado, 16 de mayo de 2026

Erosión costera (Parte 1): dinámica atmosférica y marina en la evolución de acantilados y plataformas de abrasión del Atlántico sudamericano

Las costas atlánticas de Sudamérica se encuentran en permanente transformación. El impacto del oleaje, las tormentas, las sudestadas y los procesos de erosión marina modelan continuamente acantilados, plataformas rocosas, cuevas y otras geoformas costeras que reflejan la dinámica entre océano, atmósfera y geología.

En esta primera parte exploramos cómo la meteorología, la climatología y los procesos erosivos intervienen en la evolución del litoral de Brasil, Uruguay y Argentina, destacando el papel de las olas, la abrasión marina y el retroceso de acantilados en la construcción del paisaje costero atlántico.

Comprender estos procesos es fundamental para interpretar la evolución del relieve costero, los riesgos asociados a la erosión y los impactos actuales del cambio climático sobre nuestras costas.

Para acceder a la publicación en nuestro perfil de Instagram dale click a la imagen.





Bibliografía:


  • Albouy, R., Di Martino, C., Berezosky, J. J., Ruffo, A. G., & Marcos, Á. (2019). Erosión hídrica costera en el balneario Monte Hermoso, Buenos Aires, Argentina. Revista de Geología Aplicada a la Ingeniería y al Ambiente, (43), 17–25.
  • Bird, E. (2008). Coastal geomorphology: An introduction (2nd ed.). John Wiley & Sons.
  • Codignotto, J. (2008). Península Valdés: Entre el mar y la tierra. En CSIGA (Ed.), Sitios de interés geológico de la República Argentina (Anales 46, Vol. II). Instituto de Geología y Recursos Minerales, Servicio Geológico Minero Argentino.
  • Davidson-Arnott, R., Bauer, B., & Houser, C. (2019). Introduction to coastal processes and geomorphology (2nd ed.). Cambridge University Press.
  • Gutiérrez Elorza, M. (2001). Geomorfología climática. Omega.
  • Gutiérrez Elorza, M. (2008). Geomorfología. Prentice Hall.
  • Kokot, R. R., Codignotto, J. O., & Elissondo, M. (2004). Vulnerabilidad al ascenso del nivel del mar en la costa de la provincia de Río Negro. Revista de la Asociación Geológica Argentina, 59(3), 477–487.
  • Kokot, R. R., Angaramo, D., & Valladares, A. (2011). Costa y ribera en Claromecó, provincia de Buenos Aires. Revista de la Asociación Geológica Argentina, 68(1), 72–83.
  • Lasta, C., González, E., Verón, E., Ortale, M., & Camiolo, M. (2019). Evaluación de la vulnerabilidad a la erosión del frente costero de la provincia de Buenos Aires. Informe anual general 2019. OPDS. ISBN en trámite.
  • Sacomani, L. E., Codignotto, J., Panza, J. L. A., & Ercolano, B. (2008). Los acantilados marinos de Monte León: Una costa azotada por el mar. En CSIGA (Ed.), Sitios de interés geológico de la República Argentina (Anales 46, Vol. II). Instituto de Geología y Recursos Minerales, Servicio Geológico Minero Argentino.


jueves, 19 de febrero de 2026

Roderick Murchison, el “Rey de Siluria”: ciencia, controversias y colaboraciones poco conocidas





Si todavía no viste el carrusel ilustrado sobre la vida de Roderick Murchison, te invitamos a recorrerlo primero (dando click en la imagen superior) y luego continuar con esta lectura, donde ampliamos y profundizamos varios aspectos históricos y científicos que allí solo pudimos presentar de forma sintética.


El nombre de Roderick Murchison ocupa un lugar destacado en la historia de la geología. Su principal legado —la definición del Sistema Silúrico— forma parte de la arquitectura básica de la escala del tiempo geológico. Sin embargo, su trayectoria científica fue más amplia y también más conflictiva de lo que suelen mostrar las síntesis biográficas: incluyó grandes debates interpretativos, disputas institucionales y un intenso trabajo de campo sostenido por redes de colaboración donde destacó la figura de su esposa, Charlotte Murchison.

Este artículo propone ampliar la mirada sobre tres dimensiones:

  • su papel en la construcción de la estratigrafía paleozoica,
  • su intervención en la llamada Highlands Controversy,
  • y el rol histórico —real pero muchas veces subestimado— de Charlotte Murchison.

De militar a geólogo de campo

Antes de convertirse en una figura central de la geología, Murchison tuvo carrera militar y participó en campañas británicas de comienzos del siglo XIX. Tras retirarse del ejército, se volcó a la ciencia. Diversas fuentes históricas coinciden en que Charlotte fue clave en ese giro: fomentó su interés por la observación natural y lo impulsó hacia el trabajo de campo sistemático.

En pocos años, Murchison pasó de aficionado a protagonista de la geología británica. Su trabajo en Gales permitió definir y nombrar el Sistema Silúrico, integrando estratigrafía, paleontología y cartografía geológica en una propuesta coherente para su época.


La construcción del Silúrico y la expansión de un modelo estratigráfico

El mayor hito de la carrera de Roderick Murchison fue la definición formal del Sistema Silúrico, presentada en 1839 en su obra The Silurian System. A partir de extensos trabajos de campo en Gales y regiones limítrofes de Inglaterra, Murchison identificó una sucesión coherente de estratos marinos con asociaciones fósiles características —trilobites, braquiópodos y otros invertebrados— y propuso tratarlos como una unidad geológica diferenciada dentro del Paleozoico.

El nombre “Silúrico” fue tomado de los antiguos siluros, un pueblo celta que habitó la zona donde se encontraban muchas de las rocas estudiadas. La propuesta no fue solo nominal: introdujo un esquema sistemático de ordenamiento estratigráfico basado en dos criterios combinados —posición de las capas y contenido fósil— que permitió correlacionar formaciones separadas geográficamente. Este enfoque ayudó a consolidar la estratigrafía moderna como herramienta para reconstruir la historia de la Tierra.



Representación de Roderick Murchison en un momento de trabajo e imaginación.


Murchison no se limitó a definir la unidad: impulsó activamente su extensión correlativa a gran escala. Aplicó el modelo silúrico a numerosas secuencias rocosas de distintas partes de Gran Bretaña y luego a regiones de Europa continental y Rusia, donde también participó en la caracterización de otras unidades paleozoicas, incluido el sistema Pérmico. Su forma de trabajo combinaba observación de campo intensiva, comparación paleontológica y cartografía geológica.

Este impulso expansivo —que algunos historiadores de la ciencia describen como una lógica clasificatoria “territorial”— fue científicamente productivo porque promovió la comparación interregional de estratos. Sin embargo, también generó tensiones. En varios casos, las correlaciones propuestas resultaron posteriormente discutibles o excesivamente amplias, al intentar incluir bajo la etiqueta “silúrica” secuencias que más tarde serían reclasificadas.


Representación de Roderick Murchison en algún balcón del valle del río
Chusovaya, montes Urales, en la región de Perm, Rusia.


El caso más notable de estos conflictos interpretativos se dio en el noroeste de Escocia, donde la aplicación de sus criterios estratigráficos chocó con observaciones estructurales que no encajaban en el modelo de sucesión normal de capas. Ese desacuerdo desembocó en uno de los grandes debates de la geología del siglo XIX: la controversia de las Highlands, que obligó a revisar en profundidad la interpretación de las relaciones entre estratigrafía y tectónica.


La Controversia de las Highlands: estratigrafía, estructura y poder científico

Uno de los episodios más importantes —y menos divulgados— vinculados a la trayectoria de Roderick Murchison fue su papel en el gran debate sobre la estructura geológica del noroeste de las Highlands. Este conflicto, conocido como Highlands Controversy, se convirtió en uno de los casos clásicos de discusión científica del siglo XIX porque puso en tensión principios estratigráficos básicos, observaciones de campo contradictorias y relaciones de poder institucional.

El problema central era que, en varias zonas —especialmente en regiones como Assynt— las relaciones entre las rocas parecían violar el principio de superposición. Según este principio fundamental de la estratigrafía, en una secuencia no deformada las capas más jóvenes deben situarse sobre las más antiguas. Sin embargo, en el noroeste escocés se observaban rocas metamórficas muy antiguas apoyadas estructuralmente sobre sedimentos menos deformados y aparentemente más jóvenes.

Dos interpretaciones se enfrentaron. Por un lado, el equipo del Servicio Geológico británico, bajo la influencia de Murchison, sostenía que la sucesión era esencialmente normal —es decir, que las capas se ordenaban de más antiguas a más jóvenes hacia arriba— aunque con complejidades locales. Por otro lado, el geólogo James Nicol proponía una explicación estructural distinta: grandes fallas de corrimiento habían desplazado bloques completos, colocando rocas más antiguas sobre más jóvenes. La propuesta de Nicol fue considerada en su momento una anomalía frente a la interpretación clásica de la ley de superposición de Steno, ya que postulaba la presencia de grandes desplazamientos tectónicos capaces de invertir el orden estratigráfico observable.



Representación del geólogo James Nicol, protagonista de la Controversia
de las Highlands junto a Roderick Murchison. Al fondo, Knockan
Crag, en la zona del Moine Thrust (Assynt, noroeste de Escocia).



Este fue el núcleo del desacuerdo:

"Murchison pensaba que las rocas del noroeste se volvían progresivamente más jóvenes hacia arriba, mientras que Nicol sostenía que rocas más antiguas se encontraban por encima de rocas más jóvenes, habiendo sido transportadas allí a lo largo de planos de falla." (Dryburgh, Ross & Thompson, 2014, p. 12, traducción propia).

La controversia no fue solo técnica. También fue institucional. Murchison ocupaba posiciones de gran autoridad científica y contaba con respaldo en los círculos académicos dominantes. Nicol tenía menor apoyo político-académico. Según el registro histórico, el conflicto fue intenso y la interpretación alineada con Murchison se difundió ampliamente a través de su entorno profesional y de colaboradores influyentes como Archibald Geikie, mientras que Nicol quedó desacreditado durante un período en los espacios científicos centrales. 

Sin embargo, el problema geológico seguía sin resolverse de manera satisfactoria con el modelo estratigráfico simple.


Ubicación de la región de Assynt, noroeste escocés.



La resolución llegó recién en la década de 1880 mediante nuevos relevamientos de campo extremadamente detallados realizados por investigadores como Charles Lapworth y, posteriormente, por los equipos de Benjamin Peach y John Horne. Estos trabajos demostraron la existencia de grandes thrusts (corrimientos) y mantos de empuje: enormes masas rocosas desplazadas horizontalmente a lo largo de planos de falla de bajo ángulo, capaces de transportar unidades antiguas por encima de secuencias más jóvenes.

El reconocimiento de estas estructuras —hoy integradas en el modelo de la Moine Thrust Zone— constituyó el verdadero punto de quiebre conceptual para comprender la arquitectura geológica regional. La identificación de estos planos de corrimiento fue decisiva para resolver la controversia. 

Con el tiempo, la interpretación estructural estuvo en gran medida más cerca de la propuesta original de Nicol que de la lectura estratigráfica simple defendida por la línea institucional dominante. La Highlands Controversy quedó así como un ejemplo didáctico de cómo avanza la ciencia real: con hipótesis en conflicto, influencia de la autoridad, nuevos datos de campo y revisión posterior de modelos aceptados.


Spidean Còinich, Assynt, Escocia (fotografía: https://www.stevenfallon.co.uk/)



Charlotte Murchison y la trastienda de la geología del siglo XIX: ciencia de campo, viajes y representación histórica

La trayectoria científica de Charlotte Murchison no puede entenderse como un simple acompañamiento social, sino como una participación activa en la producción de conocimiento geológico del siglo XIX. Diversas reconstrucciones históricas recientes sobre mujeres en geología muestran que desarrolló una intensa labor como observadora de campo, recolectora de muestras y sostén intelectual de las investigaciones de su esposo, Roderick Murchison.

Charlotte participó en campañas geológicas, realizó viajes científicos por Europa, colaboró en tareas de observación naturalista y geológica, recolectó fósiles y especímenes, y sostuvo redes de intercambio intelectual con otros investigadores. También cumplió un rol logístico clave en expediciones largas y complejas. En un contexto donde las mujeres estaban formalmente excluidas de la mayoría de las sociedades científicas, su contribución quedó en gran parte sin firma propia, como ocurrió con muchas colaboradoras científicas de la época. Aun así, las fuentes actuales coinciden en que fue una acompañante científica activa y efectiva, no una mera figura decorativa. Sin desplazar el protagonismo autoral de las obras publicadas —que pertenecen a Murchison—, es históricamente correcto integrarla como parte real del proceso de construcción de esos trabajos.

En años recientes, la figura de Charlotte ganó visibilidad pública a partir de su representación en la película Ammonite, inspirada en la vida de la paleontóloga Mary Anning. El film presenta a Charlotte como un personaje relevante y construye una relación romántica entre ella y Anning. Sin embargo, la evidencia histórica disponible —cartas, registros y estudios biográficos— documenta contacto y vínculo social, pero no confirma una relación amorosa en los términos que muestra la película. La propia producción, dirigida por Francis Lee, reconoció que ese aspecto forma parte de una licencia narrativa, y el mismo director declaró que la relación íntima entre Mary Anning y Charlotte Murchison es una construcción dramática, no un hecho documentado.


Flyer del film Ammonite (2020)


La película también retrata a Murchison como un esposo distante, emocionalmente frío y autoritario, recurso dramático que refuerza la soledad del personaje de Charlotte dentro de la trama. No obstante, las biografías científicas y los estudios históricos sobre Murchison no aportan evidencia sólida de que haya sido un esposo violento o maltratador. Las fuentes académicas lo describen como enérgico, competitivo y dominante en debates científicos —rasgos asociados a su estilo profesional—, pero no existen denuncias documentadas, correspondencia ni testimonios contemporáneos que lo caractericen como abusivo en su vida conyugal.

El caso abre un debate más amplio y útil para la divulgación científica: cómo representar a las mujeres en la historia de la ciencia, cómo recuperar contribuciones invisibilizadas y, al mismo tiempo, cómo diferenciar con claridad entre recreación artística y reconstrucción histórica basada en fuentes. La película puede funcionar como puerta de entrada al interés por estas figuras, siempre que se explicite qué elementos responden a dramatización y cuáles están respaldados por evidencia documental.

De este modo, es posible sostener dos afirmaciones históricamente defendibles y complementarias: por un lado, que Charlotte Murchison fue una colaboradora científica de campo con un rol real y significativo; por otro, que ciertas representaciones cinematográficas sobre su vida personal y su matrimonio pertenecen al terreno de la ficción narrativa más que al de la prueba histórica.



Representación de Roderick y Charlotte Murchison haciendo trabajo de campo.


Un legado científico con matices

Murchison fue una figura central en la institucionalización de la geología del siglo XIX, en la estratigrafía paleozoica y en la expansión del trabajo geológico de campo. También fue protagonista de controversias donde su posición no siempre resultó correcta a la luz de estudios posteriores.

Su legado combina:
  • aportes duraderos (Silúrico, correlación estratigráfica),
  • liderazgo institucional,
  • debates intensos,
  • y trabajo de campo sostenido por colaboraciones —entre ellas, la de Charlotte Murchison— que hoy reciben mayor reconocimiento histórico.

Entender estas trayectorias con sus luces y tensiones permite mostrar la geología no como una lista de nombres y fechas, sino como un proceso dinámico de construcción de conocimiento.



Glosario

Cabalgamiento (thrust fault)
Tipo de falla inversa de bajo ángulo en la que un bloque de rocas más antiguas se desplaza y queda emplazado sobre rocas más jóvenes. Es clave para entender grandes cinturones orogénicos.

Correlación estratigráfica
Proceso de comparar y vincular capas de roca de distintas regiones usando su posición y su contenido fósil, con el fin de establecer equivalencias de edad y ambiente de formación.

Fósiles guía
Fósiles de amplia distribución geográfica y rango temporal relativamente corto, utilizados para datar y correlacionar estratos.

Geología histórica
Rama de la geología que reconstruye la historia de la Tierra a partir del registro rocoso, fósil y estructural.

Ley de Steno (principio de superposición)
Principio estratigráfico que establece que, en una sucesión no deformada, las capas inferiores son más antiguas que las superiores.

Litología
Conjunto de características físicas y composicionales de una roca (textura, mineralogía, estructura).

Moine Thrust (Cabalgamiento de Moine)
Gran estructura de cabalgamiento del noroeste de Escocia donde rocas metamórficas antiguas fueron desplazadas sobre secuencias más jóvenes. Sitio clave para resolver la Controversia de las Highlands.

Knockan Crag
Afloramiento emblemático en la región de Assynt donde se observan claramente las relaciones estructurales asociadas al cabalgamiento. Actualmente es un sitio clásico de enseñanza geológica.

Paleozoico
Era geológica que se extiende aproximadamente entre 541 y 252 millones de años atrás. Incluye, entre otros, los períodos Cámbrico, Ordovícico, Silúrico, Devónico, Carbonífero y Pérmico.

Sistema Silúrico
Unidad cronoestratigráfica del Paleozoico definida formalmente en el siglo XIX a partir de estudios en Gales y zonas vecinas.

Controversia de las Highlands
Debate geológico del siglo XIX sobre la estructura de las Highlands escocesas: si la sucesión era normal o si existían grandes cabalgamientos que invertían el orden de las capas. Enfrentó interpretaciones de campo opuestas.

Escala estratigráfica
Marco de subdivisión del tiempo geológico basado en unidades de roca y fósiles, organizado en eones, eras, períodos, épocas y edades.

Cartografía geológica
Representación en mapas de la distribución de rocas, estructuras y edades geológicas en superficie.

Zona tipo (type area)
Región donde una unidad estratigráfica fue definida originalmente y donde sus características se observan con mayor claridad.

Bioestratigrafía
Subdisciplina que usa fósiles para subdividir y correlacionar estratos.

Ordovícico–Silúrico–Devónico
Intervalo clave del Paleozoico temprano y medio, fundamental en los estudios comparativos de campo del siglo XIX, incluyendo los trabajos posteriores de Charles Lapworth.



Bibliografía

Benedetto, J. L. (2018). El continente de Gondwana a través del tiempo: Una introducción a la geología histórica (3.ª ed.). Academia Nacional de Ciencias.

Branch, G. (2016). Misquoting Murchison. National Center for Science Education. https://ncse.ngo/misquoting-murchison

Buckland, A. (2024). Women geologists 1780–1840: Re-reading Charlotte Murchison. En Handbook of the Historiography of the Earth and Environmental Sciences. Springer Nature.

Dryburgh, P. M., Ross, S. M., & Thompson, C. L. (2014). Assynt: The Geologists’ Mecca. Edinburgh Geological Society.

Martin, R. (2018). Earth’s evolving systems: The history of planet Earth (2nd ed.). Jones & Bartlett Learning.

Stafford, R. A. (1984). Geological surveys, mineral discoveries, and British expansion, 1835–71. The Journal of Imperial and Commonwealth History, 12(3), 5–32. https://doi.org/10.1080/03086538408582669


Recursos web consultados

Edinburgh Geological Society. (s. f.). Sir Roderick Murchison (1792–1871). https://edinburghgeolsoc.org/edinburghs-geology/geological-pioneers/roderick-murchison/

Geological Digressions. (s. f.). Charlotte Murchison (1788–1869). https://www.geological-digressions.com/charlotte-murchison-1788-1869/

Minerva Scientifica. (s. f.). Charlotte Murchison (née Hugonin): Geologist. https://minervascientifica.co.uk/charlotte-murchison/

Mujeres con Ciencia. (2016). Charlotte Murchison, geóloga. https://mujeresconciencia.com/2016/04/18/charlotte-murchison-geologa/

Mujeres con Ciencia. (2020). Los viajes de Charlotte Murchison a los confines de la geología. https://mujeresconciencia.com/2020/09/24/los-viajes-de-charlotte-murchison-a-los-confines-de-la-geologia/

The Geological Society. (s. f.). Charlotte Murchison née Hugonin (1788–1869). https://www.geolsoc.org.uk/the-library/online-exhibitions/women-and-geology/charlotte-murchison/

The University of Edinburgh. (s. f.). Charlotte Murchison (1788–1869). https://information-services.ed.ac.uk/about/naming-spaces-after-inspirational-women/charlotte-murchison

Undiscovered Scotland. (s. f.). Sir Roderick Murchison. https://www.undiscoveredscotland.co.uk/usbiography/m/roderickmurchison.html

Vylegzhanina, U. (2009). The Urals remember Sir Roderick Murchison. Russia Beyond. https://www.rbth.com/articles/2009/03/02/020309_roderick


miércoles, 27 de agosto de 2025

¿Qué son los lagos?

Los lagos forman parte de la memoria geológica y climática de la Tierra. No son simples depósitos de agua, sino sistemas donde se entrelazan procesos tectónicos, glaciares, volcánicos, fluviales y biológicos que explican su diversidad. Desde los grandes lagos tectónicos como el Baikal hasta las lagunas pampeanas, cada uno refleja una historia particular de nuestro planeta.



Dale click sobre la imagen para acceder al posteo.


En su interior, la estratificación de luz, oxígeno y temperatura regula la vida y los procesos químicos, mientras que su morfología y morfometría definen la dinámica de cada sistema. Al mismo tiempo, los lagos ofrecen servicios ecosistémicos vitales: abastecimiento de agua, regulación hídrica, hábitat para especies y espacios de identidad cultural.

Reconocer esta complejidad es clave para valorar su fragilidad frente a amenazas actuales como la contaminación, la eutrofización y el cambio climático. Comprenderlos nos ayuda a repensar nuestra relación con el agua dulce y la necesidad de proteger estos ecosistemas.




Glosario

  • Acuífero: Formación geológica que almacena y transmite agua subterránea. Muchos lagos están en interacción con acuíferos, regulando sus niveles de agua.
  • Batimetría: Estudio de la profundidad y relieve del fondo de lagos, mares y océanos. En los lagos permite elaborar mapas de su morfología interna.
  • Bental (zona bentónica): Región profunda de un lago, ubicada en el fondo, donde la luz apenas llega y predominan procesos de descomposición.
  • Cuenca de drenaje: Área terrestre que aporta agua, sedimentos y nutrientes a un lago o río. Determina gran parte de las características ecológicas del lago.
  • Endorreico: Lago o cuenca que no tiene salida hacia el mar. El agua solo se pierde por evaporación o infiltración, lo que puede generar lagos salinos.
  • Estratificación: División vertical del agua de un lago en capas con diferente temperatura, oxígeno y densidad. Suele ser estacional en climas templados.
  • Eutrofización: Proceso de enriquecimiento en nutrientes (fósforo, nitrógeno) de un lago, que provoca un crecimiento excesivo de algas y pérdida de oxígeno.
  • Litoral: Zona cercana a la orilla de un lago, con alta biodiversidad y abundante vegetación acuática.
  • Morfometría: Conjunto de medidas cuantitativas de un lago (área, profundidad, volumen, perímetro, relación longitud-ancho).
  • Oxbow lake (madrevieja o lago de meandro): Lago en forma de herradura, formado cuando un meandro de un río se corta y queda aislado.
  • Pelágica (zona limnética): Aguas abiertas del lago, lejos de la orilla, donde domina el fitoplancton y habitan peces de aguas medias y superiores.
  • Represa / embalse: Lago artificial creado por el ser humano mediante la construcción de una presa. Se utiliza para energía, riego, abastecimiento o recreación.
  • Sucesión lacustre: Proceso natural de envejecimiento de un lago, que con el tiempo se colmata de sedimentos y materia orgánica, transformándose en pantano o pradera húmeda.
  • Tectónico (lago): Lago formado por movimientos de la corteza terrestre, como hundimientos o fracturas. Suelen ser muy profundos y antiguos.


Bibliografía

  • Ab’Saber, A. N. (1975). Os domínios morfoclimáticos da América do Sul: primeira aproximação. Geomorfologia, 52, 1–23.
  • Bengtsson, L., Herschy, R. W., & Fairbridge, R. W. (Eds.). (2012). Encyclopedia of Lakes and Reservoirs. Dordrecht: Springer.
  • Forbes, S. A. (1887). The lake as a microcosm. Bulletin of the Scientific Association of Peoria, Illinois, 77–87.
  • Håkanson, L. (2012). Impact crater lakes. En L. Bengtsson, R. W. Herschy & R. W. Fairbridge (Eds.), Encyclopedia of Lakes and Reservoirs (pp. 386–390). Dordrecht: Springer.
  • Hutchinson, G. E. (1957). A Treatise on Limnology, Volume I: Geography, Physics, and Chemistry. New York: John Wiley & Sons.
  • Ramírez, J. J., Gutiérrez, J. D., & González, M. F. (2008). Fundamentos de limnología neotropical. Medellín: Asociación Colombiana de Ciencias Biológicas (ACCEFVN).
  • Tundisi, J. G. (2008). Limnología. São Paulo: Oficina de Textos.



sábado, 16 de agosto de 2025

Las Pedanías de Córdoba. Organización histórica y territorial.

Este es un posteo de Geografía Histórica. ¿Sabías que las pedanías en Córdoba existían antes de la creación de los departamentos? Estas divisiones surgieron en época colonial y fueron fundamentales en la organización del territorio.



Dale click sobre la imagen para acceder al posteo.


Aunque muchas veces pasen desapercibidas, las pedanías siguen teniendo vigencia en la organización territorial de la provincia de Córdoba. Hoy en día, su papel se vincula sobre todo con aspectos judiciales y catastrales, más que con funciones administrativas tradicionales.

En este posteo nos enfocamos en las pedanías del sur cordobés, un espacio donde esta división histórica aún deja huellas visibles en los mapas y en la manera en que se estructura el territorio.

Las pedanías permiten entender cómo se estructuraba el territorio en sus inicios y cómo esa herencia se refleja hasta el presente. Una mirada a estas divisiones nos conecta con la historia local y con la manera en que el espacio fue pensado y gestionado a lo largo del tiempo.

Una huella de la organización colonial que todavía marca el espacio cordobés.


Bibliografía / Webgrafía:

  • Carbonari, M. R. (2013). La urbanidad en la frontera: Concepción del Río Cuarto (Córdoba) fines del siglo XVIII – inicios del XIX. XIV Jornadas Interescuelas/Departamentos de Historia. Departamento de Historia, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional de Cuyo, Mendoza.
  • Intertournet.com.ar. (s.f.). Fichas departamentales de Córdoba. Recuperado de http://www.intertournet.com.ar
  • Instituto Geográfico Nacional (IGN). (s.f.). Cartas topográficas históricas de Córdoba. Buenos Aires, Argentina: IGN.
  • Infraestructura de Datos Espaciales de Córdoba (IDECOR). (s.f.). Mapas históricos departamentales. Recuperado de https://www.idecor.gob.ar
  • Micordobaargentina.blogspot.com. (s.f.). Listado de pedanías y localidades por departamento. Recuperado de http://micordobaargentina.blogspot.com
  • Pomba, D. (2022). Breve historia de las compañías ferroviarias en la provincia de Córdoba. Editorial Libella.
  • Punta, A. I. (1997). Córdoba borbónica. Persistencias coloniales en tiempo de reformas (1750-1800). Universidad Nacional de Córdoba.
  • Provincia de Córdoba. (1824). Ley Orgánica del Poder Judicial de Córdoba. Córdoba, Argentina.
  • Provincia de Córdoba. (1888). Ley N.º 1110: Creación de los departamentos General Roca y Juárez Celman [Boletín Oficial]. Córdoba, Argentina.
  • Provincia de Córdoba. (1937). Ley N.º 3716: Creación del departamento Presidente Roque Sáenz Peña [Boletín Oficial]. Córdoba, Argentina.
  • Rustán, M., et al. (2018). Historia colonial de Córdoba, Gobernación del Tucumán (siglos XVI a XVIII). En A. Ceballos (Ed.), Itinerarios recorridos por la Historia de Córdoba. Universidad Nacional de Córdoba.
  • Tell, S. (2008). Córdoba rural, una sociedad campesina (1750-1850). Prometeo Libros Editorial.

domingo, 1 de junio de 2025

Geodiversidad y Geopatrimonio. Comprender, valorar y conservar la herencia abiótica del planeta.

 ¿Por qué es importante conservar rocas, suelos, fósiles o paisajes?

Este carrusel explora los conceptos fundamentales y desafíos actuales para el reconocimiento y preservación de nuestra geodiversidad. Desde la definición de geodiversidad hasta las amenazas contemporáneas, pasando por los geositios, los geoparques y la geoconservación, construimos un recorrido para comprender el valor físico, ecológico, educativo y simbólico del patrimonio geológico.

¿Cómo ve la Geografía al Geopatrimonio?

La Geografía aporta una mirada integradora al geopatrimonio, al entenderlo no solo como un conjunto de elementos naturales, sino como parte de los territorios vividos y construidos por las sociedades. Desde esta perspectiva, el patrimonio geológico se concibe como una relación entre procesos físicos y significados culturales, donde los paisajes abióticos adquieren valor por su historia, su función ambiental y su papel en la identidad de los lugares. Conservar geodiversidad, entonces, es también planificar y habitar el territorio con responsabilidad y conciencia histórica.

Este post busca inspirar acciones locales y colectivas para conocer, proteger y poner en valor el patrimonio geológico como parte esencial de nuestro presente y futuro común.



Click en la imagen para acceder al posteo en nuestro perfil de Instagram


Bibliografía

  • ASGMI (Asociación de Servicios de Geología y Minería de Iberoamérica). (2018). Bases para el desarrollo común del Patrimonio Geológico en los Servicios Geológicos de Iberoamérica: Propuesta metodológica aprobada en la XXIV Asamblea General de ASGMI. Salta, Argentina, agosto de 2018. Grupo de Expertos en Patrimonio Geológico – ASGMI.
  • Brilha, J. (2016). Inventario y evaluación cuantitativa de geositios y sitios de geodiversidad: una revisión. Geoheritage, 8(2), 119–134. https://doi.org/10.1007/s12371-014-0139-3
  • Gray, M. (2004). Geodiversity: Valuing and conserving abiotic nature. John Wiley & Sons.
  • Gray, M. (2013). Geodiversity: Valuing and conserving abiotic nature (2nd ed.). Wiley-Blackwell.
  • Newsome, D., & Dowling, R. K. (2010). Geotourism: The tourism of geology and landscape. Goodfellow Publishers.
  • Palacio Prieto, J. L. (Coord.), Sánchez Cortez, J. L., & Schilling, M. E. (Eds.). (2016). Patrimonio geológico y su conservación en América Latina: Situación y perspectivas nacionales (1.ª ed.). Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Geografía. https://doi.org/10.14350/gsxxi.li.18
  • Prosser, C., Murphy, M., & Larwood, J. G. (2013). Geological conservation: A guide to good practice. Natural England.
  • Reynard, E., & Brilha, J. (Eds.). (2017). Geoheritage: Assessment, protection and management. Elsevier.
  • Reynard, E., Coratza, P., & Regolini-Bissig, G. (Eds.). (2009). Geomorphosites. Verlag Dr. Friedrich Pfeil.
  • UNESCO. (2024). UNESCO Global Geoparks. https://www.unesco.org/en/global-geoparks

Posteos relacionados



Click en la imagen para acceder al posteo en nuestro perfil de Instagram


Click en la imagen para acceder al posteo en nuestro perfil de Instagram




martes, 27 de mayo de 2025

Erosión eólica y médanos en la Región Pampeana + Dunas vs. Médanos

¿Qué nos revela el viento cuando modela el suelo?

La erosión eólica en la región pampeana no constituye únicamente un fenómeno natural: representa la manifestación visible de un modelo histórico de ocupación territorial que ha promovido la degradación de los suelos, la pérdida de coberturas vegetales y la transformación de paisajes enteros. Este posteo propone una mirada integrada —científica y territorial— para comprender cómo el viento actúa como agente modelador del ambiente y cómo podemos responder a sus efectos desde el conocimiento y la gestión ambiental.

La geomorfología, como disciplina de las Ciencias de la Tierra, ofrece herramientas conceptuales y metodológicas para interpretar estos procesos, identificar áreas de riesgo y diseñar estrategias de mitigación y restauración. La geomorfología y la geografía, nos permiten leer el paisaje no solo como una estructura geológica, sino también como una construcción social e histórica.

En este posteo utilizamos el término médano, característico del español de América y profundamente arraigado en la cultura rural argentina, especialmente en la llanura pampeana. Aunque duna es el término técnico más extendido a nivel internacional, optamos por priorizar médano por su valor territorial, histórico y lingüístico. Si te interesa conocer más sobre esta elección terminológica, te invitamos a leer nuestro post 👉 “Dunas vs. Médanos”.



Click en la imagen para acceder al posteo en nuestro perfil de Instagram





Click en la imagen para acceder al posteo en nuestro perfil de Instagram



Bibliografía

  • Bozzer, C., & Cisneros, J. M. (2019). Detección de médanos y focos de erosión como indicadores de ambientes susceptibles a la reactivación de procesos de erosión eólica y desertificación. Ab Intus, 4(2), 1–13. Universidad Nacional de Río Cuarto, Facultad de Agronomía y Veterinaria.
  • Bozzer Marini, C., & Cisneros, J. M. (2024). Análisis espacial multivariado para zonificación por riesgo de erosión eólica en sur de Córdoba. Ciencia del Suelo, 42(1), 63–89. Recuperado de: https://ojs.suelos.org.ar/index.php/cds/issue/view/39
  • Carignano, C. A., Kröhling, D., Degiovanni, S., & Cioccale, M. A. (2014). Geomorfología. En R. Martino & A. Guereschi (Eds.), Relatorio del XIX Congreso Geológico Argentino - Geología y Recursos Naturales de la Provincia de Córdoba (pp. 747-822). Asociación Geológica Argentina (AGA).
  • Casas, R. R., Godagnone, R. E., & de la Fuente, J. C. (2022, abril 1). Evaluación y cartografía de la erosión eólica en la Argentina como base para la planificación de un uso sustentable. Revista de Investigaciones Científicas de la Universidad de Morón, 6(10). Recuperado de: https://repositorio.unimoron.edu.ar/bitstream/10.34073/290/1/10-Casas.pdf
  • Castro, I. (2020). Corredor biogeográfico del caldén: Regresión, abandono y defensa (1.ª ed., 104 págs.). Unirío Editora.
  • Colazo, J. C., Genero, M., Canale, A., Monetti, M., & Toledo, M. (2020). Tecnologías para la prevención y control de la erosión eólica luego de maní en el SO de Córdoba y E de San Luis: Informe final. INTA – Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la República Argentina.
  • Colazo, J. C., Scherger, E., Torregrosa, R., Álvarez, C., & Almirón, S. (2023). Riesgo de erosión eólica en diferentes sistemas productivos del sur de Córdoba. Ciencia del Suelo, 41(2), 213–222. Recuperado de: https://ojs.suelos.org.ar/index.php/cds/issue/view/38
  • Collado, A. D. (2004). Formas de erosión eólica en el sur de San Luis. Informativo Rural, 1(3). EEA INTA San Luis. Recuperado de http://www.produccion-animal.com.ar/informaciontecnica/suelos/21-formas_erosion_eolica_san_luis.pdf
  • Costa, C. H., Gardini, C. E., Chiesa, J. O., Ortiz Suárez, A. E., Ojeda, G. E., Rivarola, D. L., Tognelli, G. C., Strasser, E. N., Carugno Durán, A. O., Morla, P. N., Guerstein, P. G., Sales, D. A., & Vinciguerra, H. M. (2001). Hoja geológica 3366-III, San Luis. Provincias de San Luis y Mendoza (Boletín N.º 293). Instituto de Geología y Recursos Minerales, Servicio Geológico Minero Argentino.
  • De Oro, L. A., Avecilla, F., Iturri, L. A., Panebianco, J. E., Méndez, M. J., Aimar, S. B., & Buschiazzo, D. E. (2018). Erosión eólica. Proceso, causas, consecuencias y manejo para la prevención y recuperación. En Manejo y conservación de suelos. Con especial énfasis en situaciones argentinas (pp. 67-90). Asociación Argentina de la Ciencia del Suelo. https://doi.org/978-987-24771-8-9
  • Goudie, A. S. (2013). Arid and semi-arid geomorphology. Cambridge University Press. https://doi.org/10.1017/CBO9780511794261
  • INTA EEA Santa Cruz – Schenkel, C. A. (s.f.). Erosión eólica, suelo, dinámica y vegetación. INTA Patagonia Sur. https://inta.gob.ar/documentos/erosion-eolica-dinamica-y-vegetacion
  • Livingstone, I., & Warren, A. (Eds.). (2019). Aeolian geomorphology: A new introduction (2nd ed.). Wiley-Blackwell.
  • Martino, R. D., Guereschi, A. B., Carignano, C. A., Sfragulla, J. A., & Bonalumi, A. A. (2020). Mapa geológico de la provincia de Córdoba (Serie Publicación N.º 176, 82 pp.). Instituto de Geología y Recursos Minerales, Servicio Geológico Minero Argentino.
  • RAE – Real Academia Española. (s.f.). Médano. En Tesoro de la lengua española (TLDE). https://www.rae.es/tdhle/médano
  • Wiggs, G. F. S. (2013). Dune morphology and dynamics. Treatise on Geomorphology, 11, 201-218. Elsevier.

jueves, 15 de mayo de 2025

Tosca pampeana: Entre la producción y la geología del paisaje.

 ¿Por qué estudiamos la tosca en Geografía y Ciencias de la Tierra?

La tosca, o calcreta, es una roca sedimentaria muy frecuente en los suelos de la Llanura Pampeana. Su formación está vinculada a procesos de movimiento y acumulación de carbonato de calcio en el perfil del suelo, en contextos de clima semiárido y estabilidad del paisaje. Aunque su origen puede variar, suele formarse a lo largo de miles de años, dejando registros de antiguos ambientes continentales.

Estudiar la tosca permite comprender cómo interactúan el suelo, el agua y el clima a lo largo del tiempo. Pero además, tiene una implicancia directa en la actividad agrícola, ya que puede limitar la profundidad útil del suelo, dificultar el desarrollo de raíces o modificar el drenaje. También es un recurso económico local, y las tosqueras abandonadas representan un problema ambiental que necesita gestión.

Desde la Geografía y las Ciencias de la Tierra, analizar la tosca nos ayuda a interpretar el paisaje, pensar la relación entre los procesos naturales y las prácticas humanas, y a construir una mirada integral sobre el territorio.

En este post te contamos cómo se forma, dónde aparece, por qué es clave en la región pampeana y qué desafíos plantea su uso.



Click en la imagen para acceder al posteo en nuestro perfil de Instagram


Bibliografía:

  • Buschiazzo, D. E. (2020). Estudio sobre la tosca. PARTE II: Evidencia de un movimiento descendente del carbonato en base a la interpretación de características micromorfológicas. Semiárida, 2(2), 103–104. Recuperado a partir de https://cerac.unlpam.edu.ar/index.php/semiarida/article/view/5157
  • Carrascal, Camila N. (2017). Desarrollo de cuerpos de agua someros durante años húmedos extremos y sus implicancias socioeconómicas en la zona de drenaje indefinido occidental peripampeano (provincia de Buenos Aires). Tesis de Licenciatura en Geografía, Departamento de Licenciatura y Turismo, Universidad Nacional del Sur.
  • Etcheverría, M. P., & Folguera, A. (2014). Los calcretes del sudeste de la Provincia de La Pampa: Caracterización y origen. Revista de la Asociación Geológica Argentina, 71(1), 92-99.
  • Fucks, Enrique E., & Pisano, M.F. (2017). Cuaternario y geomorfología de Argentina. Distribución y características de los principales depósitos y rasgos geomorfológicos. Editorial de la Universidad de La Plata (EDULP)
  • Pereyra, Fernando X., & Ragas, Deborah B. (2021). Los suelos de la Pampa Ondulada. Características, clasificación, distribución y génesis. Anales, 60. Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR)
  • Schiavo, H. F., Becker, A. R., Grumelli, M. T., & Cantú, M. P. (2014). Calcretas del suroeste de Córdoba. En P. Imbellone (Ed.), Suelos con acumulaciones calcáreas y yesíferas de Argentina (1.ª ed., cap. 1). Editorial Facultad de Agronomía, Universidad de Buenos Aires.


martes, 6 de mayo de 2025

¿Qué diferencia hay entre un límite transformante y uno transcurrente? (Anexo de Posteo en Instagram)

En muchos contextos, "transcurrente" y "transformante" se usan como sinónimos, pero hay una diferencia sutil en su uso técnico, especialmente en geotectónica:

Límite transformante

  • Es un tipo de límite de placa tectónica donde dos placas se deslizan lateralmente una respecto de la otra.
  • El término fue introducido por J. Tuzo Wilson en 1965 dentro de la teoría de la tectónica de placas.
  • Un límite transformante conecta otros tipos de límites (por ejemplo, dorsales o zonas de subducción).
  • Ejemplo clásico: la Falla de San Andrés en California.

Se utiliza sobre todo para describir el comportamiento a escala de placas tectónicas.


Falla transcurrente

  • Es un tipo de falla geológica (estructura) en la corteza terrestre, donde el movimiento predominante es horizontal (lateral).
  • Puede ser dextral (el bloque opuesto se mueve a la derecha) o sinistral (a la izquierda).
  • No implica necesariamente un límite de placas, aunque muchas veces sí se da en uno.

Se usa más en el contexto de estructuras geológicas locales o regionales.



Click en la imagen para ingresar al posteo.



miércoles, 30 de abril de 2025

Rio Grande do Sul bajo el agua: lo que nos enseñan las inundaciones de 2024

Entre abril y mayo de 2024, Rio Grande do Sul, uno de los estados más importantes del sur de Brasil, enfrentó uno de los peores desastres naturales de su historia: una serie de inundaciones extremas que afectaron a más del 95% de sus municipios.  En apenas una semana, lluvias extraordinarias afectaron a 478 de los 497 municipios, con un saldo devastador: 182 víctimas fatales, más de 580.000 desplazados y pérdidas económicas y ambientales incalculables (Caleffi et al., 2024). Un año después, este evento obliga a reflexionar no sólo sobre las causas inmediatas, sino también sobre los procesos geográficos, históricos y sociales que configuraron un escenario de vulnerabilidad creciente (construcción social del riesgo).

Las inundaciones no son fenómenos nuevos en América del Sur. Sin embargo, su frecuencia, intensidad y repercusiones se han intensificado debido al cambio climático, la historia territorial, la urbanización desordenada, la transformación del uso del suelo y deficiencias en la gestión ambiental. Según Hyndman y Hyndman (2014), "los desastres naturales no son únicamente eventos físicos; son el resultado de la interacción entre procesos naturales y condiciones humanas vulnerables". Esta afirmación resulta especialmente pertinente al analizar las inundaciones en Rio Grande do Sul.


PORTO ALEGRE, RS, BRASIL, 05.05.2024 - Foto: Gustavo Mansur/ Palácio Piratini. Flickr user licensed under CC BY-NC 2.0 DEED Attribution-NonCommercial 2.0 Generic

Contextualización histórica y ambiental

Desde los siglos XVIII y XIX , Rio Grande do Sul se consolidó como un territorio de poblamiento intensivo, primero con colonos portugueses y luego con inmigrantes europeos (alemanes, italianos, polacos), quienes se asentaron cerca de los principales ríos y lagunas. Las ciudades más importantes, como Porto Alegre o Pelotas, se desarrollaron en llanuras de inundación y cerca de cuerpos de agua como la Lagoa dos Patos y la Lagoa Mirim, aprovechando su fertilidad.

Durante el siglo XX, el crecimiento poblacional, la expansión agrícola (especialmente soja y arroz) y la urbanización acelerada alteraron profundamente la cobertura vegetal natural del estado. Estudios recientes indican que, entre 2000 y 2014, la superficie de pastizales en el bioma Pampa disminuyó en un 25%, mientras que el cultivo de soja aumentó un 145,5% (Mengue et al., 2019). Esta pérdida de vegetación autóctona disminuyó la capacidad de infiltración de agua y aumentó la escorrentía superficial.

El sistema hidrográfico regional, dominado por las cuencas de los ríos Jacuí, Taquari, Caí y Gravataí, vierte sus aguas hacia la Lagoa dos Patos, la mayor laguna de agua dulce de América del Sur, cuyo nivel puede ser afectado tanto por lluvias como por fenómenos de marea, un factor clave en el agravamiento de las inundaciones de 2024.


Factores climáticos y ambientales de las inundaciones


Precipitaciones extremas y bloqueo atmosférico

Las lluvias comenzaron el 29 de abril y persistieron durante varios días, con acumulados superiores a 500 mm en algunas localidades. Esta cantidad representa cerca del 40% del promedio anual en menos de una semana (Magalhães Filho et al., 2024).

Este comportamiento fue provocado por una combinación de factores atmosféricos anómalos, destacándose la presencia de un bloqueo de alta presión en niveles medios y altos sobre el centro-este de Brasil, que impidió el desplazamiento de los sistemas frontales hacia el norte.

Este bloqueo atmosférico, de tipo Omega, generó un canal continuo de transporte de humedad desde la Amazonía hacia el sur del país, también conocido como río atmosférico.

Sobre Rio Grande do Sul, esa humedad convergió con una zona de baja presión semiestacionaria, generando tormentas constantes y muy localizada en la misma región durante varios días, un patrón típico en eventos catastróficos de inundación.

Este tipo de configuración atmosférica ha sido identificado por el IPCC (2021) como uno de los efectos esperados del cambio climático: eventos de "estancamiento de sistemas de precipitación" que intensifican la acumulación de agua en períodos cortos.



Nubes de tormenta (puntos rojos) pasan sobre Rio Grande do Sul el 1/5/24

(Imágenes: Goes 16 con coloración de Climatempo)

Cambio climático

De acuerdo con el IPCC (2021), el sur de América del Sur es una de las regiones donde se han observado cambios significativos en los patrones de precipitación. Las lluvias intensas se están volviendo más frecuentes y severas, incluso cuando las lluvias moderadas disminuyen. Rio Grande do Sul se encuentra en una zona de transición entre climas subtropicales y templados, especialmente sensible a estas variaciones.


Mareas elevadas y efecto tapón

En paralelo a las lluvias, las mareas sobre la Lagoa dos Patos se encontraban en niveles altos. Esto provocó un efecto tapón, ya que el agua de los principales ríos (Jacuí, Taquari, Caí, Gravataí) no podía drenar eficientemente hacia el Atlántico, retroalimentando el anegamiento en zonas bajas y urbanizadas (Caleffi et al., 2024).


Transformaciones del paisaje

La deforestación, la pérdida de humedales, la impermeabilización del suelo urbano y la canalización de cursos de agua naturales modificaron radicalmente la respuesta hidrológica del territorio. Estas transformaciones redujeron la infiltración y aumentaron el escurrimiento superficial. Como señalan Keller y Blodgett (2006), "la interacción entre procesos naturales extremos y sistemas humanos no preparados es lo que convierte un evento en desastre".



Ver posteo en Instagram (Click en la imagen)


El evento de abril/mayo de 2024

Las lluvias comenzaron intensamente el 29 de abril y persistieron hasta el 6 de mayo de 2024. Durante esos días:

  • Se vieron afectados 478 de 497 municipios (Caleffi et al., 2024).
  • Se reportaron 182 muertos y más de 580.000 desplazados.
  • Áreas urbanas como Porto Alegre, Pelotas, Estrela, Roca Sales, Eldorado do Sul y Montenegro sufrieron anegamientos históricos.

Las aguas desbordadas anegaron zonas densamente pobladas y zonas rurales vitales para la producción de alimentos. La infraestructura de transporte, energía y saneamiento básico colapsó en varias localidades. La creciente de la Lagoa dos Patos alcanzó niveles récord, afectando ciudades costeras y retroalimentando el fenómeno de inundación en la cuenca baja de los ríos principales.

El colapso de sistemas de drenaje, la saturación de suelos y la persistencia de lluvias configuraron una crisis socioambiental de gran escala.


Municipio de Eldorado do Sul, RS, bajo las aguas en las inundaciones de abril/mayo 2024.


Impactos sociales, económicos y ambientales


Sociales

Más de 2,3 millones de personas fueron afectadas directamente. Se reportaron crisis humanitarias por la falta de agua potable, cortes de electricidad y brotes de enfermedades transmitidas por el agua (Magalhães Filho et al., 2024). Además, los daños psicológicos fueron significativos, con altos índices de estrés postraumático en las zonas más golpeadas, sobre todo en las poblaciones desplazadas.



Económicos

Las pérdidas económicas superaron los 3.000 millones de reales. Los sectores agrícola y pecuario resultaron devastados, en particular los cultivos de arroz, soja, ganadería, producción láctea y vitivinicultura, pilares de la economía regional (Caleffi et al., 2024). Por otro lado, cuantiosos daños se produjeron en la infraestructura vial, puentes, viviendas y sistemas de saneamiento.


Ambientales

Se registraron importantes alteraciones en los ecosistemas acuáticos, especialmente en las lagunas costeras, donde el ingreso masivo de sedimentos y contaminantes deterioró la calidad del agua y afectó la biodiversidad local.



Dos hombres utilizan unas tejas para navegar en una zona inundada el 16 de mayo de 2024, en el municipio de Canoas, estado de Rio Grande do Sul (Brasil). EFE/ Andre Borges


Análisis de la gestión del riesgo y respuesta institucional

La capacidad de respuesta municipal mostró grandes deficiencias. De acuerdo con Schabbach et al. (2024), "sólo el 23% de los municipios menores a 20.000 habitantes contaban con Plan Director que contemplara la prevención de inundaciones".

Además, las deficiencias en saneamiento básico, especialmente en ciudades medianas y pequeñas, amplificaron los impactos del desastre (Magalhães Filho et al., 2024). Tal como advierten Hyndman y Hyndman (2014), "los desastres naturales se convierten en catástrofes cuando las infraestructuras humanas no son capaces de mitigar los daños".



Cuencas hidrográficas del Estado de Rio Grande do Sul, Brasil


Ecos en el Cono Sur sudamericano: Inundaciones en zonas costeras y en el centro de Chile.

Las inundaciones ocurridas en Rio Grande do Sul en 2024 no son un hecho aislado. En las últimas décadas, numerosas ciudades costeras de Sudamérica han sufrido eventos similares, caracterizados por precipitaciones extremas, escurrimientos incontrolados, fallas en el drenaje urbano y altos impactos sociales y económicos. Aunque con particularidades locales, estos eventos comparten patrones comunes vinculados al cambio climático, a la urbanización no planificada y a la falta de gestión integral del riesgo.


Bahía Blanca (Argentina, 2025)

En marzo de 2025, esta ciudad portuaria del sur bonaerense fue afectada por lluvias excepcionales que en pocas horas superaron los 200 mm. El agua anegó barrios enteros, destruyó calles, colapsó el transporte público y expuso la precariedad del sistema pluvial. Informes de Defensa Civil y reportes periodísticos destacaron que muchos sectores del casco urbano fueron construidos sobre antiguos bajos sin obras hidráulicas adecuadas. Tal como señalaban Zapperi y Campo (2011), “el crecimiento urbano en zonas topográficamente deprimidas, sin infraestructura de escurrimiento proporcional, genera una exposición estructural al riesgo”.


Comodoro Rivadavia (Argentina, 2017)

En marzo de 2017, esta ciudad patagónica vivió una de las peores catástrofes hídricas de su historia. Lluvias torrenciales —inusuales para un clima árido— provocaron aludes de barro y agua que arrasaron viviendas, rutas y tendidos eléctricos. El evento reveló cómo las laderas urbanizadas sin contención, combinadas con pendientes pronunciadas y canales pluviales ineficientes, pueden detonar desastres graves. Como indica Paredes (2019), “la catástrofe fue la expresión visible de décadas de urbanización informal sin consideración de la geomorfología local”.


Montevideo (Uruguay, 2024)

En 2024, Montevideo y su área metropolitana enfrentaron varios eventos de lluvias intensas que provocaron inundaciones urbanas, afectando viviendas, infraestructura y servicios esenciales. Uno de los episodios más destacados ocurrió el 2 de marzo, cuando un sistema de tormentas organizadas ingresó por el suroeste del país, afectando principalmente la zona sur. Este sistema provocó precipitaciones abundantes y puntualmente copiosas, con acumulados de 20 a 40 mm en 3 horas, y rachas de viento muy fuertes de 80 a 110 km/h, generando inundaciones repentinas en varios puntos del Área Metropolitana de Montevideo.​

Posteriormente, entre el 8 y 9 de marzo, otro sistema de tormentas afectó el suroeste del país, generando precipitaciones puntualmente copiosas en cortos períodos de tiempo y rachas de viento muy fuertes. En la ciudad de Mercedes, por ejemplo, se registraron 85 mm de lluvia en una hora, lo que provocó inundaciones repentinas y daños por viento.

Según el balance anual del Sistema Nacional de Emergencias (SINAE), en 2024 se registraron un total de 95 eventos hidrometeorológicos adversos en Uruguay, de los cuales 40 fueron inundaciones, afectando a 13.682 personas y 5.090 viviendas. Los departamentos más afectados en términos de personas fueron Durazno, San José, Paysandú y Florida.​

Además de los impactos directos, las lluvias copiosas también provocaron consecuencias ambientales, como la proliferación de cianobacterias en las playas de Montevideo, lo que llevó a la colocación de banderas sanitarias en toda la costa debido al riesgo potencial para la salud de la población.​

Estos eventos evidencian la necesidad de fortalecer la infraestructura urbana y los sistemas de drenaje, así como de implementar estrategias de adaptación al cambio climático para reducir la vulnerabilidad de las áreas urbanas frente a eventos hidrometeorológicos extremos.


Vista aérea del río Pichilo después de fuertes lluvias en Arauco, región del Biobío, Chile, tomada el 13 de junio de 2024. (GUILLERMO SALGADO/AFP)


Chile Central y Sur (2024)

En junio de 2024, Chile enfrentó una serie de sistemas frontales que provocaron intensas lluvias y vientos en las regiones del centro y sur del país, incluyendo Coquimbo, Valparaíso, Metropolitana, O’Higgins, Maule, Ñuble y Biobío. Estos eventos meteorológicos causaron graves inundaciones, desbordes de ríos, deslizamientos de tierra y daños significativos en infraestructuras y viviendas.​

Uno de los sistemas frontales más severos ocurrió a mediados de junio, dejando un saldo de más de 6.300 damnificados, un fallecido, 576 personas aisladas y 3.842 viviendas con distintos grados de afectación. La región del Biobío fue la más afectada, con más de 6.300 damnificados. Las autoridades declararon zona de catástrofe en varias regiones para facilitar la respuesta y recuperación ante la emergencia.​

Posteriormente, a finales de junio, otro sistema frontal impactó la zona centro-sur del país, provocando más de 800 personas aisladas, 1.700 casas dañadas y 74.000 hogares sin electricidad. Las comunas de la Región Metropolitana, Valparaíso y O’Higgins fueron especialmente afectadas, con inundaciones, cortes de energía y desbordes de ríos y canales.​

Estos eventos evidencian la creciente vulnerabilidad de Chile frente a fenómenos meteorológicos extremos, exacerbados por el cambio climático. La combinación de precipitaciones intensas, isoterma cero alta y suelos saturados aumenta el riesgo de inundaciones y deslizamientos de tierra, especialmente en zonas urbanas y rurales con infraestructura deficiente o asentamientos en áreas de riesgo.​

Las autoridades han enfatizado la necesidad de fortalecer la infraestructura de drenaje, implementar planes de ordenamiento territorial que consideren los riesgos naturales y mejorar los sistemas de alerta temprana y respuesta ante emergencias para mitigar los impactos de futuros eventos climáticos extremos.


Reflexiones finales: aprendizajes y desafíos para el futuro

El desastre de Rio Grande do Sul en 2024, junto con los eventos recientes en Bahía Blanca, Comodoro Rivadavia, Montevideo y Chile, pone de manifiesto que las inundaciones en Sudamérica no son fenómenos aislados ni imprevisibles, sino parte de una nueva normalidad climática marcada por eventos extremos más frecuentes y destructivos.

A lo largo de este análisis, se han identificado múltiples factores estructurales que explican por qué los daños fueron tan significativos:

  • La urbanización sobre planicies aluviales y laderas inestables.
  • La pérdida de ecosistemas reguladores como humedales y pastizales.
  • La deficiente infraestructura de drenaje y saneamiento.
  • La falta de planificación territorial con enfoque de riesgo.
  • La desigualdad social que expone a los sectores más vulnerables.

Como plantean Keller y Blodgett (2006), “la clave no está sólo en entender el peligro natural, sino en reducir la vulnerabilidad humana”. Este principio debe guiar las políticas públicas de los próximos años si se pretende transitar hacia territorios más resilientes.


Aprendizajes clave

  • El riesgo es socialmente construido: La interacción entre condiciones naturales y decisiones humanas determina la magnitud del desastre (Hyndman & Hyndman, 2014).
  • Los mapas de riesgo deben ser instrumentos vinculantes: No basta con su existencia; deben integrarse en los códigos de edificación y el ordenamiento territorial.
  • La adaptación al cambio climático es urgente: Las ciudades deben asumir que eventos extremos serán más frecuentes y planificar en consecuencia.
  • La gestión del riesgo debe ser intersectorial y multiescalar: Involucrar a gobiernos locales, provinciales y nacionales, junto con organizaciones comunitarias y científicas.
  • La prevención es más económica que la reconstrucción: Cada dólar invertido en prevención ahorra entre 4 y 7 dólares en costos de desastre (UNDRR, 2022).


Imagen satelital de las zonas alrededor de Porto Alegre inundadas el 6 de mayo.


Desafíos prioritarios para América del Sur

  • Planificación urbana basada en riesgos: Integrar estudios geográficos, hidrológicos y climáticos en cada nuevo desarrollo urbano o infraestructura.
  • Inversión en infraestructura resiliente: Obras de drenaje, estaciones de bombeo, restauración de cauces, humedales artificiales, techos verdes.
  • Protección y restauración de ecosistemas: Humedales, llanuras de inundación, vegetación nativa que actúa como esponja ante las lluvias.
  • Fortalecimiento de la gobernanza del riesgo: Dotar a municipios pequeños de herramientas técnicas y presupuestos para la prevención.
  • Educación ambiental y en riesgos desde la infancia: Incluir contenidos sobre amenazas locales, resiliencia y protocolos de acción en los planes de estudio.


Pensar el riesgo como una construcción cultural

No podemos seguir entendiendo los desastres como castigos naturales inevitables. Como señala Wisner et al. (2004), “los desastres ocurren cuando una amenaza encuentra una población vulnerable”. La gestión del riesgo debe pasar de una lógica reactiva a una cultura preventiva, donde la ciencia, la comunidad y las instituciones trabajen de forma articulada.

El caso de Rio Grande do Sul debe convertirse en un punto de inflexión: o se aprende de él, o se repetirá con otros nombres y en otros territorios.


Bibliografía: